29 de marzo de 2016

CRÍTICA: Batman V Superman

DC vs Marvel

Dirigida por: Zack SnyderEscrita por: Chris Terrio y David S. GoyerReparto: Ben Affleck, Henry Cavill, Jesse Eisenberg, Amy Adams, Diane Lane, Laurence Fishburne, Jeremy Irons, Gal Gadot, Holly Hunter, Scott McNairy, Callan Mulvey, Michael ShannonDuración: 151 minutos.

Mi nota: 7/10.

En un tuit: 'Batman v Superman' tiene momentos clave, pero no convence en su conjunto. Y no es 'Los Vengadores' #micrítica 7/10

¿Sabías que...? El anuncio de que habría una segunda entrega del nuevo hombre de acero, y que esta le enfrentaría a Batman, provocó toda serie de especulaciones en Internet sobre la trama. Una de las más intrincadas (aquí una muestra) hacía referencia al hombre murciélago, y aseguraba que en realidad no era Bruce Wayne, sino Slade Wilson, alias Deathstroke, que le habría suplantado. Por lo tanto, se confiaba en que Christian Bale pudiera retomar su papel como el caballero oscuro, y de ahí la V del título, que hacía referencia a la quinta entrega de Batman, contando la trilogía del caballero oscuro y Man of Steel, y no Vs, como tendría que haber sido. Un lío entretenido.


Batman, vestido con armadura, enciende la batseñal y mira al cielo a la espera de Superman. Warner, 2016.
Batman, a la espera de uno de los momentos clave de la película. Warner. 


Mi opinión: Ya está aquí. La película DC llamada a combatir con Marvel. Porque, por mucho que el título hable de un cara a cara entre los mejores del mundo, Batman versus Superman, lo que está claro es que esta producción pretende, en una entrega, dar impulso a la saga del hombre de acero, servir de reboot de las películas sobre el hombre murciélago (un Ben Affleck que, todo hay que decirlo, cumple en el papel) y preparar el terreno para la Liga de la Justicia de América, la gran apuesta de Warner para luchar con Los Vengadores (2012). Casi nada. ¿Y tanta expectación está justificada? A Batman v Superman, el amanecer de la justicia le rodea cierta épica, la ambición de ser una película singular, pero el resultado no está a la altura. No es que sea una mala opción en la cartelera, pero sí densa, algo forzada, y le pesa la ambición que lleva a sus espaldas.

Habría que cuestionar si Zack Snyder, genial en películas como Amanecer de los muertos (2004), 300 (2006) o Watchmen (2009), pero algo alejado de sus grandes aciertos, era el hombre adecuado para asumir esa carga. Su tendencia al simbolismo algo impostado no ayuda y, en este caso, se vuelve repetitivo y deja en un segundo plano la acción, cuestión que en un blockbuster de libro tendría que haber estado en la portada. Puestos a hacer comparaciones odiosas, cabe preguntarse qué habría hecho Joss Whedon con este material, que es abundante y (a ratos) muy bueno.

El argumento, que de nuevo arranca con una inspiración 11/S, únicamente sirve para encarar a dos superhéroes grandiosos en un enfrentamiento más terrenal. Incluso intenta ser creíble. Ese esfuerzo merece la pena; la forma de llegar a él, no. La película quiere contar tanto que el montaje es apresurado, un puzzle mal encajado. Por lo tanto, es una película más de momentos clave (“sangrarás”) que una que convenza en su conjunto. Y, a menudo, recurre a una trama que arranca con excusas algo infantiles. Habría ayudado suprimir alguno de sus personajes secundarios, preludio de las películas que están por venir, y haber cuidado mucho más al antagonista, que no es Doomsday sino un Lex Luthor adolescente y pasado de vueltas que, prácticamente, funciona como un narrador.


A Batman v Superman le sobran flashbacks y le faltan concesiones al mero entretenimiento. Casi una entrega en dos partes (lo reconozco, es una moda sacacuartos) habría permitido hilar mejor la trama, ganar credibilidad, no perder el espectáculo. Pero, claro, ese objetivo se reserva para futuras entregas. La cuestión es si llegarán al nivel de sus competidores, o se conformarán con el resultado de la taquilla.  

10 de enero de 2016

CRÍTICA: El desafío

Un homenaje sin equilibrio

Dirigida por: Robert ZemeckisEscrita por: Robert Zemeckis y Christopher BrowneReparto: Joseph Gordon-Levitt, Charlotte Le Bon, Ben Kingsley, Clément Sibony, James Badge Dale, Benedict SamuelDuración: 123 minutos.

Mi nota: 6/10.

En un tuit: 'El desafío' capta el vértigo en sus escenas clave, pero no emociona. Un homenaje sin equilibrio. #micrítica 6/10

¿Sabías que...? La película está basada en el libro Alcanzar las nubes (2007), del propio Philippe Petit, quien también ejerce como consultor de las tareas de equilibrismo, lo que añade (aún) más peso a su figura en la película.


El equilibrista Philippe Petit, visto desde arriba, cruza por un alambre y sujetando una barra el espacio entre las torres gemelas de Nueva York. Sony, 2015.
Uno de los momentos cumbre de la película. Sony, 2015. 


Mi opinión: El desafío es una apuesta arriesgada: toda la película gira en torno a un momento, a ese paseo entre las torres gemelas que el equilibrista francés Philippe Petit se propuso llevar a cabo en 1974. Cómo se realizan esas secuencias, entre el miedo, el exhibicionismo y la lucha contra los elementos (y la Policía), hace que tanta espera durante el metraje merezca la pena. Pero la película no es redonda, se mueve demasiado sobre el alambre entre la narración y la mera adulación, y se desequilibra al caer en la segunda.

El director, Robert Zemeckis (autor de la saga de Regreso al futuro y Forrest Gump), relata esa hazaña/locura como un cuento, quizá para alejarse del documental Man on Wire (2008), que ya contó la misma historia, y el tono resulta demasiado infantil. El planteamiento tiene sentido al presentarse la película como parte del espectáculo del artista, superarse la barrera de la pantalla y convertir al público en cómplice de una caminata (que pretende ser) mágica. El problema es que esa ilusión no se transmite. Y no es problema del actor, un Joseph Gordon-Levitt que en cualquier caso ha ofrecido papeles mejores, sino de que al público le cuesta identificarse con un personaje ególatra, por momentos cómico y algo alocado.

En cambio, El desafío acierta sobre todo cuando aborda el número de las torres gemelas como un golpe delictivo. Es entonces cuando el plan funciona, cuando dan ganas de visitar Nueva York, cuando el espectador siente que acompaña a Petit en un paseo por lo imposible. En esas escenas, y solo entonces, todo parece cobrar sentido. 

Pero, pese a la buena factura en general de esta película (casi biopic), el problema es que El desafío acaba pasando de ser un homenaje a un reto a aspirar a representar algo más. Sus referencias a las torres gemelas, y al símbolo en el que se convirtieron pese a las dudas iniciales (los neoyorquinos bromeaban con que las torres eran las cajas, sin abrir, en las que se había enviado un regalo a la ciudad), de tan forzadas parecen impostadas. Y acaban perdiendo la atención del público, por lo que el final se alarga demasiado. El desafío siente vértigo de ser solo un número de circo, y en esa búsqueda de trascendencia acaba cayendo en la obviedad. Y esa es una caída sin red.  


5 de enero de 2016

CRÍTICA: Point Break

Sin límites, salvo el guión

Dirigida por: Ericson CoreEscrita por: Kurt Wimmer, Rick King, W. Peter IiffReparto: Luke Bracey, Edgar Ramírez, Teresa Palmer, Ray Winstone, Matias Varela, Clemens Schick, Delroy Lindo, Tobias SantelmannDuración: 114 minutos.

Mi nota: 4/10.

En un tuit: 'Point Break' es un remake innecesario de 'Le llaman Bodhi', sin guión ni ideas nuevas, salvo el mérito de sus dobles  #micrítica 4/10

¿Sabías que...? La nueva versión de Point Break incluye un cameo de dos de los presidentes de Le llaman Bodhi, James Le Gros (fue el Roach original) y Bojesse Christopher (Grommet), que en esta película se cambian de bando e interpretan, de forma breve, a dos dirigentes del FBI.


Cuatro hombres pájaro vuelan entre montañas. Warner, 2015.
Una de las escenas más espectaculares de 'Point Break'. Warner, 2015. 


Mi opinión: ¿Era necesario un remake de Le llaman Bodhi (1991)? La película de Kathryn Bigelow aún aguanta el tirón, 14 años después de su estreno y convertida en un clásico del cine de acción, el surf y el bromance. Así que la respuesta, ya de entrada y sin ver el resultado de esta nueva versión, era que no. Una sensación que aumenta vista la película. Esta nueva Point Break, título también de la película original, aporta pocas novedades para quienes ya conocen su versión anterior; al nuevo público, por su parte, únicamente le brinda una buena dosis de adrenalina sin ningún desarrollo.

En un momento en la industria del cine en el que sobran presupuestos y faltan ideas, con los remakes, spin offs y reboots campando por doquier, tampoco sorprende tanto que se rehaga una película que no lo necesitaba. Lo preocupante es que se lleve a cabo sin aportar nada, sin nuevas ideas más allá de una mejora en la espectacularidad de las imágenes, algo que se debe más al paso del tiempo y la mejora de la técnica que a la pericia de sus responsables.

Point Break es una sucesión de escenas sobre deportes de riesgo sin ninguna trama de por medio, porque la excusa que se plantea (esas pruebas llamadas Las 8 de Ozaki) no convence ni a sus propios creadores, que pretenden lo imposible al mezclar violencia con una excusa zen, las referencias al anarquismo con las exigencias de una superproducción hollywoodiense. La película, así, se apoya más en la habilidad de sus dobles que en la interpretación de sus protagonistas. Que buena parte de los intentos para contar con estrellas de primer nivel no prosperaran (Gerard Butler como Bodhi es el caso más conocido) no era una buena señal; y sus nuevos protagonistas (Edgar Ramírez y, sobre todo, Luke Bracey) distan mucho del carisma que en su día tenían Patrick Swayze o Keanu Reeves.

Ante este panorama, Point Break (lo de su traducción por Sin límites es un decir) lo fía todo a unas preciosas localizaciones, unos momentos de acción contados y, sobre todo, el realismo de sus escenas de riesgo. Todo ello hace que el remake aguante un trailer, pero no un visionado más extenso. Porque el guión es inexistente y las referencias a la película predecesora, de tan forzadas, resultan casi cómicas. El resultado, por tanto, y pese a ciertos momentos muy contados (el descenso de los hombres pájaro, la escalada en el Salto del Ángel) no merece la pena e, incluso en esas escenas, es mejor disfrutar con lo que se ve que hacerse preguntas sobre lo que no.